En el diagnóstico por imagen convencional, se utiliza una fuente de energía externa (como los rayos X, campos magnéticos o ultrasonidos) para producir imágenes internas de los huesos y tejidos blandos. En los procedimientos de medicina nuclear e imagen molecular, conocidos como diagnóstico nuclear molecular, la fuente de energía se introduce dentro del organismo mediante radiofármacos, donde se une de forma específica a un tejido, órgano o proceso molecular determinado. Finalmente, la señal nuclear se detecta mediante un dispositivo externo (como las gammacámaras, cámaras de SPECT o de PET) que permite obtener y revelar la información sobre la función del órgano y su actividad celular.

Dado que las enfermedades empiezan con cambios microscópicos celulares, el diagnóstico nuclear molecular tiene el potencial de identificar la enfermedad en una etapa muy incipiente, cuando el tratamiento puede ser más efectivo y, a menudo, mucho antes de que las técnicas de imagen convencional y otras pruebas sean capaces de revelar anomalías.

Al tratarse de métodos exploratorios no invasivos ni molestos para el paciente, con unos efectos secundarios mínimos, ya que la radiación que se emite es igual o inferior a la de los estudios radiológicos de rutina, el diagnóstico nuclear molecular ofrece la posibilidad de cambiar la atención médica del paciente convirtiéndola en una atención proactiva en lugar de reactiva.

Hoy en día, el diagnóstico nuclear molecular permite el estudio de casi todos los sistemas y órganos principales del organismo, donde se convierte en un componente esencial de la atención médica en pacientes con cáncer, enfermedades cardíacas y trastornos cerebrales.

Técnica PET-TC

Tomografía por emisión de positrones

Una de las herramientas de diagnóstico nuclear molecular más significativas que se han desarrollado nunca es la tomografía por emisión de positrones (PET) con el radiofármaco fludesoxiglucosa (FDG). Hoy en día, la mayoría de los estudios de PET se combinan con estudios de tomografía computarizada (TC o TAC) para localizar mejor las áreas de actividad celular anómalas.

La FDG es un compuesto molecular similar a la glucosa que se acumula en aquellas áreas del organismo que poseen una actividad metabólica más elevada. Una vez que la FDG se ha inyectado en el torrente circulatorio del paciente, se distribuye por todos los tejidos y será la cámara de PET-CT la que revelará la distribución de la FDG por todo el cuerpo, lo que permitirá identificar la existencia de anomalías. Por ejemplo, las células cancerosas suelen mostrar una captación elevada de FDG, mientras que las células del cerebro afectadas por demencia consumen menos glucosa y, por lo tanto, presentan una menor captación de FDG.

Además de la FDG, existen distintos radiotrazadores para PET que permiten realizar una gran variedad de estudios morfológicos, funcionales y analíticos de gran valor para la práctica médica.